La crisis de hegemonía. Nueva formas de organización de los trabajadores (ocupados y desocupados) y territoriales

Beatriz Rajland – Daniel Campione

Colaboradores:   Leandro Lopez

                     Pablo Perel

                     Matías Triguboff

                     Pablo Vommaro

 

FUNDACIÓN DE INVESTIGACIONES SOCIALES Y POLÍTICAS – FISYP

 

Material para la discusión

Primera Reunión del GT de Historia Reciente

La Habana, Cuba, 27-31 de octubre de 2003

 

Módulo I

Propuestas teórico-metodológicas en torno al abordaje de la historia del pasado reciente. Aspectos generales e implicaiones prácticas para el funcionamiento específico del grupo.

 

Investigar o indagar dimensiones de las prácticas y representaciones sociales, implica entender las relaciones sociales y la cultura en un proceso histórico contextualizado.

En razón de que intentar ¨ordenar¨ conceptualmente la realidad, es un asunto sumamente complejo, la propuesta es sintetizar miradas a través de la conjunción del trabajo interdisciplinario. Articular puntos de vista distintos y desde diferentes disciplinas permite la construcción del conocimiento desde la participación efectiva de los investigadores, deconstruyendo colectivamente los términos dominantes, provocando el debate y la vinculación de las perspectivas emergentes. Lo interdisciplinario puede total o parcialmente convertirse en transdisciplinario si podemos realizar conexiones conceptuales que sinteticen interpretaciones incluyentes.

 

En la presentación del GT está planteada la temática amplia que comprende. Se expresa de la siguiente manera: ¨El eje temático de la actividad del GT será pues el nudo de las relaciones entre política y sociedad, a nivel de actores, instituciones, conflictos, representaciones, culturas¨.

En este primer intercambio cabrá especificar más, desagregar el eje temático central en otros ejes bases para la articulación de un trabajo de grupo complejo por su composición (se señala en la presentación del GT: de...la sociología, la teoría política, la economía, la geografía social, la antropología, la historia de los procesos de rebelión popular) y desafiante al mismo tiempo. No se trata de forzar la conexión, sino de encontrarla como dijimos, total o parcialmente,  pero común en su objetivo general.

En este sentido, creemos que hay que articular temáticas y no necesariamente metodología y teoría, que serán particular o particulares al abordaje que cada investigador o grupo de investigadores se plantee.

No pretender uniformar en ninguno de estos aspectos, sino articular o conectar por alguna de sus aristas.

Por último en lo que concierne a este módulo, queremos manifestar, que no siendo historiadores, no vamos a intervenir en el debate sobre el significado de ¨historia del pasado reciente¨, creemos que esto, insisto para quienes no somos historiadores, fue saldado en la presentación, aun desde puntos de vista no necesariamente homogeneos.

 

Módulo 2

Presentación sumaria de los marcos teórico-metodológicos de cada una de las investigaciones que abordamos.

 

Nos proponemos generar discursos críticos a través de la desnaturalización de las relaciones sociales dominantes, sin ubicarnos como investigadores por encima  de nuestros objetos de estudio, sino entendiendo los múltiples vínculos dialécticos entre el qué  y lo qué se indaga para situarnos en el con.

Entendemos que sólo podemos contribuir a la instalación de visiones alternativas a las hegemónicas, que es desde donde estamos colocados en la investigación, dudando de ¨la verdad¨, y de una interpretación de ¨la realidad¨ muchas veces maniquea y en interacción constante e inevitable con el mundo que queremos investigar y al mismo tiempo transformar. En este sentido hay una aproximación a la investigación-acción.

Es decir, nuestra propuesta implica estudiar las problemáticas sociales elegidas intentando racionalizar lo que se nos aparece como irracional junto al compromiso político por el cambio social y la modificación de las condiciones sociales que hacen plausible la producción y reproducción de la pobreza, pero fundamentalmente de la desigualdad, la dominación y explotación.

 

En el abstract envíado para este encuentro, planteábamos que nuestro trabajo para el mismo, iba a centrarse en el tema: Ärgentina: La crisis de hegemonía. Nuevas formas de organización de los trabajadores (ocupados y desocupados) y territoriales.

 

En tal sentido, especificamos la temática de la siguiente forma:

A partir de situar el contexto de la crisis integral que ha sufrido el sistema de dominación en Argentina, con manifestaciones en el plano económico, social, político y cultural, se procurará esbozar algunas líneas de análisis sobre la actualidad de las formas recientes de organización de los trabajadores ocupados y desocupados, y las reacciones del aparato estatal y de las viejas formas organizativas sobre las mismas.

A esos efectos se procurará ubicar dos momentos:

a)       El gradual incremento de un movimiento de resistencia que repercute en la aparición de renovadas formas de lucha y de organización desde las clases subalternas, situable aproximadamente en la última mitad de los años 90´.

b)       El auge alcanzado por ese movimiento de las clases subalternas, en consonancia con la creciente expresión en el campo político de la crisis del sistema de dominación, con emergente máximo en 2001-2002, y los síntomas posteriores de reflujo.

Con fuerte anclaje en la realidad argentina, nuestra investigación parte de que interpretar la realidad implica partir de los sentidos que los actores sociales le dan a sus prácticas y lenguaje, y al mismo tiempo del posicionamiento epistemológico de los investigadores, indagando sobre el sentido común, pero generando reflexión crítica, utilizando diferentes estrategias de investigación complementarias. Estrategias que incluye en mayo o menor medida, técnicas cualitativas y cuantitativas de apoyo, como la de relevamiento de datos y reflexión teórica autónoma.

 

Hemos constituído un grupo plural al interior de FISYP, que aborda la temática propuesta desde distintos enfoques e intereses, fundamentalmente desde la ciencia política y la sociología. Varios de ellos trabajan específicamente alguno de los actores tenidos en consideración, otros apuntan a la interpretación más totalizadora desde lo económico-político-social-cultural. 

 

Planteo de la cuestión:

Tratar el tema del desarrollo reciente de formas de organización de los trabajadores ocupados y desocupados, en el marco de unmovimiento de resistencia que las impulsa, en Argentina, requiere  contextualizarlo en las formas que ha tomado la confrontación de clases en las últimas décadas, so pena de caer en exámenes impresionistas y demasiado coyunturales, que pueden tender a sobreestimarlo  o subvalorarlo.

En tal sentido, señalamos que:

  1. La clase y el movimiento obrero mundial han sido objeto de una fuerte y persistente ofensiva por parte del capital,  que puso uno de los ejes para salir de la  crisis económica, política y cultural de los años 60-70’ en la abolición de los derechos y conquistas obreros acumulados en décadas de luchas y en la reasunción lo más plena posible del control del proceso de producción y trabajo, mellado en parte por el poder de sindicatos, delegados, comisiones internas, y del conjunto de los trabajadores. Una profunda ofensiva ideológica, acompañó esta política, y estuvo centrada en demostrar que los proyectos políticos anticapitalistas, identificados con la clase obrera habían caducado definitivamente, y que ésta misma marchaba, bien a su completa desaparición, bien a la pérdida de toda gravitación política y virtualidad transformadora. O sea una naturalización de la explotación capitalista.

El mundo unipolar, bajo el liderazgo político militar exclusivo de los E.E.U.U. se convertiría en una impensada realidad a comienzos de los años 90’, marcando el punto culminante de la ofensiva.

  1. Un doble aspecto a señalar refiere a que la ofensiva del capital está eficazmente conocida y denunciada en lo que respecta a caída del salario, aumento de la desocupación, pérdida de derechos, deterioro de los servicios sociales básicos. Pero no está tan estudiada en lo que respecta a las condiciones concretas del trabajo en las manifestaciones actuales, en cómo se lleva a cabo, hoy, el proceso laboral, en cómo hoy[1], la patronal expropia el saber, la capacidad de organización e iniciativa de los trabajadores, para concentrar todo el poder y el saber en sus manos. Se requiere estudiar y reflexionar más y mejor sobre estos aspectos.
  2. En nuestro país esta secuencia de contraofensiva patronal se ha producido con rasgos muy acentuados, desde la dictadura militar hasta nuestros días. El nuevo ‘paradigma’ capitalista apunta al uso menos extensivo pero más intensivo del trabajo, al menor consumo de energía, menores inversiones fijas, producción desconcentrada que busca los menores costos de materia prima y mano de obra y las mejores condiciones de tratamiento impositivo y legal. ‘Calidad’ en lugar de ‘cantidad’ según su formulación, ‘flexibilidad’ en lugar de ‘rigidez’. Esta tendencia se fue desplegando desde la dictadura, se instaló en los años 80’, y se volvió arrasadora en los 90’.  
  3.  Tanto las luchas de los desocupados como las de los trabajadores que toman el control de sus lugares de trabajo para no llegar a serlo, son formas de dificultarle a los empresarios la expulsión en masa de fuerza laboral, o bien de hacerle ver las consecuencias sociales y políticas de hacerlo.
  4. El movimiento obrero argentino ha sido encuadrado por décadas: a) en un sistema de sindicato único con exclusividad de representación otorgada (y eventualmente quitada) por el Estado. Y b) en un movimiento político como el peronista, que en su tradición principal no ponía la independencia del movimiento obrero en el centro de la escena, tendiendo más bien a confiar en la conciliación de clases bajo la tutela de un aparato estatal depurado del predominio ‘oligárquico’. Se trata hoy de instaurar una nueva ‘visión del mundo’ en el movimiento obrero y en el conjunto de las clases subalternas, que supere críiticamente a aquélla. Pero ésta visión no puede tener otro origen que la experiencia histórica concreta de la clase.
  5. La respuesta debería orientarse a profundizar la vigencia del poder de los trabajadores, avanzar en esa reivindicación sin dejar de tener en cuenta la importancia de la fuente laboral, y tratar de extender no sólo la solidaridad social hacia las empresas recuperadas, sino el impacto entre los trabajadores de las empresas ‘normales’. No está escrito que una empresa sólo puede ‘recuperarse’ cuando cierra. También puede hacérselo si despide o baja salarios. Una forma de lucha alcanza el éxito expandiéndose más allá de su campo original, desarrollando nuevas modalidades. Cuanto más fábricas recuperadas haya,  mas difícil será avasallar su existencia, y más valdrá su ejemplo como estímulo a la lucha por la autonomía de los trabajadores.
  6. Algunos jueces han negado que el derecho a la vida y la subsistencia tenga supremacía sobre el derecho de propiedad. Hay que luchar, no sólo en los tribunales, sino principalmente en la práctica social concreta, porque se abra paso el principio contrario: La vida, el trabajo digno, el sustento familiar, siempre tienen prioridad sobre la propiedad privada, y ésta se extingue cuando viola o pone en riesgo esos derechos. La implantación progresiva en la práctica de ese principio, constituiría un avance concreto hacia la conciencia de la posibilidad del socialismo, un régimen en el que ninguna propiedad obtenida mediante el trabajo ajeno resulta legítima.

  . La aparición de nuevas formas organizativas y nuevos modos de lucha, demuestra en la práctica la vitalidad del movimiento obrero. Es así y no  con afirmaciones principistas sobre la centralidad de la clase obrera, o con estadísticas que demuestran que en el mundo sigue habiendo millones y millones de obreros asalariados que se revierten las situaciones de reflujo sino con pensamiento creativo sobre la organización y lucha de los trabajadores. En Argentina, tanto los movimientos de trabajadores desocupados como la recuperación de fábricas pueden encuadrarse en esa demostración de vitalidad que contradiga el interés marcado del pensamiento dominante en crear la sensación de pasividad y debilidad del movimiento obrero, alentando el sueño de que la ‘amenaza’ representada por los trabajadores en dirección al capital se disuelva para siempre. 

 

Módulo 3:

Presentación de las ponencias con los análisis y estudios anteriormente propuestos y que figuran en el programa de la reunión.

 

Esta breve presentación, como hemos formulado en el abstract no tiene el objetivo aun de fijar conclusiones, sino establecer algunas líneas de avance para el análisis crítico de los fenómenos estudiados.

Partimos de lasiguientes premisas

- La existencia de una crisis hegemónica del bloque dominante, que no es nueva, que se ha ido reciclando alternativamente, pero que ha aparecido más claramente visible, en especial, a partir de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001.

- Situamos la crisis en el terreno del poder, del poder político, aunque la consideramos parte de una crisis totalizadora, económica, política, social, cultural, es decir, una crisis globalizada,

-  La ausencia real de una verdadera alternativa política, que no desmerece los diversos espacios de ampliación de participación político-social gestados y en gestación, sino que alude a la insuficiencia de ellos en miras a la posibilidad de efectivización de cambios profundos, rupturistas del sistema hegemónico.

 

A lo largo de los últimos años, se registró un creciente desinterés de la masa del pueblo en la política, que en su expresión institucional se fue traduciendo en el aumento de las abstenciones en las elecciones, o en el voto en blanco o impugnable. Es que para las grandes mayorías, la política, comenzó a aparecer como la cosa de ¨otros¨, de aquellos que son considerados como ¨entendidos¨, o no, pero que la practican como una profesión, y la concurrencia al acto electoral se fue  visualizando como una costumbre cotidiana de escaso significado ya que, cada vez es más claro, que el que vota no elige, sino que meramente opta.

 

La culminación de este proceso, en la Argentina, fueron las elecciones del 14 de octubre de 2001. Ellas expresaron uno de los más fuertes repudios que conociéramos a la forma tradicional de política y representación, aquella en la que en la práctica, el representante, se adueña legalmente del mandato recibido, y lo usa ¨como si¨  se ocupara de los intereses de todos, pero sólo ¨como sí¨....y en ocasiones ni siquiera ¨como si¨.

El hartazgo manifestado el 14 de octubre, culminó en las Jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. El levantamiento realmente popular, con un componente de espontaneísmo, aunque obviamente no puramente espontáneo, novedoso e inédito, logró que los individuos salieron a expresar su ¨no va más¨, solos o con sus familias, los que se encontraron con los ¨otros¨, que como ellos concurrían solos o con sus familias y se unían en la Plaza de Mayo, el ¨lugar¨ de lo ¨público¨, para reconocerse como pueblo.

 

De las jornadas del 19 y 20, emergieron o se potenciaron las formas organizativas y de lucha novedosas, que han avanzado en el sentido de la posibilidad de conformación de nuevas identidades y representaciones sociales junto con las ya existentes a diciembre de 2001, así: el surgimiento de las asambleas, el potenciamiento de los movimientos piqueteros, el aumento y papel de las denominadas ¨fábricas recuperadas¨, reconfiguraciones solidarias que permitieron avanzar en la manifestación del conflicto y la protesta, y sobre todo, avanzar en la organización. Han tenido en común enarbolar grados absolutos de ¨autonomía¨ y de ¨horizontalismo¨, manifestando en la mayoría de los casos, un total rechazo por lo que denominan ¨lo político¨, en beneficio de mistificar como un absoluto el valor de lo ¨social¨.

El rechazo a la política profesionalizada y a las organizaciones verticales y jerárquicas, lleva a veces a rechazar toda implicación con el Estado y con la idea de ‘lucha por el poder’, corriendo el riesgo de impedir que los movimientos se expandan del plano económico-corporativo hacia la lucha política.

Las experiencias han sido diferentes, los desarrollos cambiantes, lo ¨tradicional¨ desafiado, aunque a veces se cuele por la ventana más de lo debido si lo que se quiere consolidar es lo distinto, lo nuevo. Han tenido que sortear a veces con éxito, en ocasiones no, intentos de cooptación tanto desde alguna orgánica que terminó desvirtuando la esencia como desde el aparato estatal que desde lo institucional trató de vaciarlos de contenido.

 

Estas maniobras resultaron particularmente destructivas en el caso de las asambleas. Algunas quedaron en el camino o se dividieron fragmentándose, pero otras se rearticularon, haciendo emerger nuevos centro coordinadores zonales.

Las asambleas fueron verdaderas creaciones de vecinos de diferentes orígenes, edades e intereses se encontraron en pleno auge de la movilización para compartir un espacio común de debate y ejecución de diversas iniciativas, con la voluntad de resolver sus problemas en forma colectiva. Abordaron desde los temas más locales, hasta los más generales, alcanzando a reclamar -a través de una asamblea de asambleas nacional- una convención constituyente y el llamado urgente a elecciones para la renovación de todos los cargos. De esta manera rompieron con la apatía reinante, en busca de protagonismo en la constitución de una alternativa para el país, que atravesaba una crisis económica y política muy importante.

Comenzaron a realizar otro tipo de iniciativas desde el barrio y en articulación con otros movimientos, sobre todo de desocupados y de empresas recuperadas, así como organizaciones locales. Intentaban intensificar la relación con otros sectores del campo popular y a su vez responder a las necesidades de los vecinos, no solo el problema inmediato de la alimentación sino que se extendían a la salud y la educación. También pusieron en marcha numerosas iniciativas de tipo cultural, festivales, talleres artísticos y literarios, revistas y boletines, jornadas abiertas de debate, y también intentaron avanzar sobre emprendimientos productivos colectivos. Las asambleas barriales, mientras el movimiento obrero organizado parecía paralizado, pasaron a formar parte de los sectores más movilizados del campo popular en conjunto con los movimientos de desocupados y las empresas recuperadas, transmitiendo aires de optimismo y cambio en el pueblo.

 Desde el trabajo mediante formas de participación democráticas desarrollan la posibilidad de construir espacio público no estatal, pero ante todo político, recuperando la importancia de las decisiones colectivas y el compromiso de realizar actividades más allá de la individualidad,  sobre las ideas de concenso y autonomía. Retomando el debate del estado contra el avance del mercado pero a partir del espacio público, desde la sociedad civil que intenta organizarse. De esta manera se entremezclan lo político, lo social, lo estatal y lo privado.

Hay quienes sólo han intentado intelectualizar el surgimiento y funcionamiento de las asambleas barriales. Si bien la relación dialéctica entre la teoría y la práctica es imprescindible, ella deberá serlo en sentido positivo de construcción y no de elaboraciones destinadas supuestamente a que todo vuelva a lo anterior, a la considerada ¨normalidad¨.

Porque si bien es cierto que las asambleas han disminuído en 2002, no somos partidarios de aquellos que dicen: que las asambleas ¨ya fueron y ahora no son representatativas¨. Evidentemente, no son lo mismo que al principio[2], pero lo importante es que quedaron en la memoria y en la acción que recicló a algunas de ellas, consolidó otras ocupando un espacio territorial propio, con un importante nivel de espacio de socialización de conflictos, luchas, problemas, organizándose en la solidaridad, tomando espacios institucionales públicos y privados que estaban abandonados, convirtiéndolos en comedores para quienes carecen de lo más elemental, en espacios escolares para ayudar a escolarizar, lugars de producción y práctica culturales, de producción y de práctica productiva, centros de reunión y debate.

En muchos casos, también comenzaron a animarse con la discusión política que antes habían pretendido eludir, recuperando la capacidad de poder pensar más allá de uno mismo, vinculándose con otros movimientos y luchas.

 

En cuanto a los ya casi míticos ¨piqueteros¨, designación o nombre que ya queda corto o insuficiente por la multiplicación de actividades que abarcan,  sin duda se constituyeron en la parte más activa de la sociedad que lucha por cambios. Pasaron de ser la organización de los que, desocupados por los efectos del sistema, peleaban, casi exclusivamente por la obtención de subsidios o planes de innumerables denominaciones y persistentemente insuficientes y magros, para constituirse en movilizadores de iniciativas que lleven a la obtención de ocupación y producción genuinos, generalmente de tipo cooperativo. Este posicionamiento está expresado sintéticamente en la autodenominación de ¨trabajadores desocupados¨, aparentemente contradictoria en sí misma, pero, sin embargo metáfora breve y suficientemente clara en significación: asumirse como y desde el ser trabajador aunque se esté desocupado, porque de esta desocupación el responsable no es el trabajador sino el sistema que le impide, le niega la posibilidad de ejercer, de utilizar su fuerza de trabajo. Es la revitalización de la mejor tradición obrera, oportuna en el panorama de por un lado, como dijimos, la Central de Trabajadores tradicional, devenida en empresaria, y por el otro lado una central alternativa: la CTA que incluyó la categoría de ¨trabajadores desocupados¨ a mediados de los ´90, pero que se ha ido desdibujando, no ha jugado un papel preponderante ni en las Jornadas del 19 y 20 ni después de ellas.

La táctica es la de la doble acción: producir posibilidades y exigir a las instituciones del Estado la asistencia mínima, que con carácter clientelista implementan desde el poder. Los ¨piqueteros¨,  también cambiaron, dentro de un mapa de fragmentaciones asociadas a identidades tanto sociales como políticas partidarias, han sido los grupos más radicalizados, con más claras definiciones de izquierda, los que se presentan con un desarrollo más dinámico afianzándose en el espacio territorial, a la par que se han desdibujado y disminuído relativamente, aquellos ligados a propuestas más ambiguas[3].

También se sumaron a las nuevas experiencias, las así llamadas ¨empresas recuperadas¨, o apropiadas por sus trabajadores, que aportaron la resignificación del papel del trabajo y del capital, que ponen en cuestión la propiedad de las empresas, en la comprobación de que una cosa es necesitar inversión para producir y otra muy distinta es ¨necesitar¨ capitalistas. Porque la inversión es una cuestión de resolución económico-financiera y el capital es una relación social de dominación y explotación. Es la conciencia del valor del trabajo, de la posibilidad de producir y dirigir esa producción.

 

Durante el año 2002, se registraron de acuerdo a informaciones periodísticas, 16.965 acciones de lucha del más variado tipo lo que acompañó al desarrollo de la organización de los movimientos.

Sin embargo, la movilización comenzó un proceso de reflujo relacionado con cierto agotamiento respecto a la intensidad, habida cuenta de que es difícil mantenerse en auge y exaltación permanente. Generalmente a esos momentos siguen los de la mayor reflexión y organización. Lo hubo, pero no lo suficiente como para evitar el reflujo de la lucha. Por otra parte, se fue produciendo un proceso de recomposición gradual de la mellada ¨autoridad estatal¨y variados intentos de pacificación del conflicto, impulsado desde el poder político. En ello jugó un papel preponderante, la implementación de un mecanismo de asistencia social que aunque limitado, resultó eficaz en lo inmediato. También la toma de medidas dirigidas a ¨pacificar¨ a los sectores medios afectados por la confiscación de los depósitos bancarios.

 

De todo lo relatado, lo que de ello se ha consolidado, apuesta a fundirse como herramientas de espacios de democracia sustancial, a partir de tratar de ser ellos mismos democráticos en su propio funcionamiento.

 

Sin embargo, hay que señalar, que lo que contrasta hoy es el crecimiento de la movilización de los sectores más golpeados por la crisis, su grado de organización y consolidación y a la vez la fragmentación de estos espacios, tanto los sociales como los políticos. Esta debilidad también contribuyó al reflujo del movimiento y se traduce en dificultades a la hora de avanzar para producir los cambios sustanciales que el pueblo, las clases subordinadas, necesitan imperiosamente.

 

Forma parte también de nuestro universo de análisis el proceso eleccionario que tuvo lugar en Argentina durante el presente año y la recomposición de hegemonía por parte del bloque dominante. Si bien es cierto que las jornadas del 19 y 20 de diciembre operaron como aceleradores de la crisis del bloque dominante, lo golpearon fuertemente, lo que de ellas surgió, sumado al movimiento ya existente, tanto social como político, no alcanzó a plasmarse en alternativa política de poder.

El bloque dominante se reconfiguró como pudo, fragmentado, tras una ¨ley de lemas¨ encubierta, apresurado en encontrar una ¨salida¨, antes de que pudiera ser desestabilizado y afectada su ¨gobernabilidad¨. No olvidemos que el presidente Duhalde en una ofensiva política, llama a elecciones después del asesinato de los jóvenes ¨piqueteros¨, Kostecky y Santillán el 26 de junio de 2002.

Las elecciones expresaron una falta de correspondencia entre el grado de la movilización social en calles y rutas y la expresión del voto, evidentemente emitido a favor de alguna de las opciones del bloque dominante, o sea a los mismos que se había pretendido excluir.

Esta falta de correspondencia es justamente la expresión de la crisis política, de la crisis de representación política, donde por un lado está lo que emerge como nuevo y no da tregua a lo viejo, pero lo viejo sigue allí tratando de recomponerse. Lo que queda también en evidencia es la dicotomía, la falta de articulación de lo social y lo político, el rechazo desde el movimiento social a lo político, al poder político, que parte de una concepción basista que alimenta esa dicotomía y de alguna manera, recluye al movimiento popular en el margen de lo social, sin que todavía trascienda su resistencia y lucha al campo de lo político.

Consignamos a continuación algunas consideraciones (no conclusiones), respecto a un trabajo de campo en el Movimiento de Trabajadores Desocupados de la zona de San Francisco Solano (Pvcia. de Bs.As.)

El MTD de Solano (Quilmes) que se origina a mediados de 1997,se presenta como uno de los más significativos tanto a la hora de llevar adelante sus acciones de lucha y protesta, como en el momento de desplegar sus formas de organización territorial. Las propuestas de autodeterminación y autogestión son características de este movimientos, el que a su vez, mantienen relaciones con otras organizaciones integrando,  la agrupación de Movimientos de Trabajadores Desocupados Anibal Verón (MTDs Aníbal Verón) y la Coordinadora de Organizaciones Populares Autónomas (COPA) en la que se vincula con organizaciones campesinas como el MoCaSE, estudiantiles universitarias y culturales.

La elección del lugar para realizar el trabajo de oralidad y memoria se fundamenta en  los siguientes elementos. 1) se trata de una zona con gran actividad industrial y fabril que hoy se encuentra fuertemente retraída (plástico, papelera, vidrio y metalurgia, sobre todo).  2) es un distrito con una alta densidad demográfica y una alta composición obrera en su población. 3) allí han existido y existen diversas organizaciones sindicales, barriales y sociales de gran importancia y representatividad por su incidencia en la política local y nacional, y que han tenido una significativa continuidad en el período 1960-2000. 

Hoy en día el MTD Solano está integrado por unas 700 personas divididas en seis barrios.

A su vez, se organizan en diferentes áreas, algunas de las cuales son: administración, seguridad, relaciones políticas, capacitación, formación y educación popular, salud, compras comunitarias, prensa, economía y talleres productivos.

El órgano máximo de decisión es la asamblea, la cual se desarrolla en diferentes instancias. En cada barrio se reúne periódicamente una Asamblea de todos los miembros del MTD que toma las decisiones y designa algunos delegados para que lleven las resoluciones a la mesa general. Esta mesa general está integrada por los delegados y delegadas de cada barrio y por los delegados de las áreas de trabajo.

Además, en cada barrio funciona una mesa barrial que integra a los delegados de la asamblea del barrio y a los delegados de las áreas y los grupos de trabajo de la zona.

Algunos de los talleres productivos que se encuentran funcionando son: panadería, huerta integral, artesanías, de oficio, educación popular, salud, alimentos, entre otros.

Además de la frase general que encabeza los escritos y banderas del Movimiento (trabajo, dignidad y cambio social), existe una terna de principios organizativos que incluye la autonomía, la horizontalidad y la democracia directa.

Es constante la referencia a líneas políticas y prácticas de otros movimientos sociales de América Latina como el MST de Brasil o los zapatistas mexicanos.

Como ya explicamos, el MTD de Solano integra el grupo de MTDs "Aníbal Verón" junto a otros 15 MTDs del Gran Buenos Aires y Río Negro.

Las relaciones del MTD Solano con el estado son de diversa índole. En una rápida mirada, podemos distinguir tres tipos de vínculos. El que se establece a partir de los planes sociales (actualmente el más importante es el Plan Jefes y Jefas de Hogar) que se produce sobre todo con el gobierno nacional, aunque también tienen intervención el provincial y el municipal. El represivo que se manifiesta sobre todo en las acciones directas y medidas de lucha (cortes de ruta), pero que también es sufrido en forma cotidiana por los integrantes del MTD más reconocidos en sus barrios. El más clientelar que plantean las redes asistenciales del municipio que actúan basados en el control territorial de los "punteros" del Partido Justicialista (dirigentes barriales con fuerte arraigo y conocimiento local).

 

 



[1] Reiteramos el hoy, porque no es algo nuevo, es inherente al capitalismo, pero lo que nos interesa es salir de la generalidad y ver como todo eso se expresa actualmente.

[2] - El desarrollo de los movimientos, su masividad, expresión más combativa, están relacionados con la situación social general. Por lo tanto, resultan naturales sus altibajos, sobre todo si los relacionamos con la recomposición de hegemonía de la clase dominante a la cual nos referiremos luego.

[3] - Como por ejemplo, la FTV perteneciente a la CTA e impuesta como la representación territorial de CTA.