La crisis de hegemonía. Nueva formas de organización de los trabajadores (ocupados y desocupados) y territoriales
Beatriz Rajland
– Daniel Campione
Colaboradores: Leandro
Lopez
Pablo Perel
Matías Triguboff
Pablo
Vommaro
FUNDACIÓN DE INVESTIGACIONES SOCIALES Y POLÍTICAS – FISYP
Primera Reunión del
GT de Historia Reciente
La Habana, Cuba,
27-31 de octubre de 2003
Propuestas teórico-metodológicas en torno al abordaje de la historia del pasado reciente. Aspectos generales e implicaiones prácticas para el funcionamiento específico del grupo.
Investigar o indagar dimensiones de las prácticas y representaciones sociales, implica entender las relaciones sociales y la cultura en un proceso histórico contextualizado.
En razón de que intentar ¨ordenar¨ conceptualmente la realidad, es un asunto sumamente complejo, la propuesta es sintetizar miradas a través de la conjunción del trabajo interdisciplinario. Articular puntos de vista distintos y desde diferentes disciplinas permite la construcción del conocimiento desde la participación efectiva de los investigadores, deconstruyendo colectivamente los términos dominantes, provocando el debate y la vinculación de las perspectivas emergentes. Lo interdisciplinario puede total o parcialmente convertirse en transdisciplinario si podemos realizar conexiones conceptuales que sinteticen interpretaciones incluyentes.
En la presentación del GT está planteada la temática amplia que comprende. Se expresa de la siguiente manera: ¨El eje temático de la actividad del GT será pues el nudo de las relaciones entre política y sociedad, a nivel de actores, instituciones, conflictos, representaciones, culturas¨.
En este primer
intercambio cabrá especificar más, desagregar el eje temático central en otros
ejes bases para la articulación de un trabajo de grupo complejo por su
composición (se señala en la presentación del GT: de...la sociología, la teoría
política, la economía, la geografía social, la antropología, la historia de los
procesos de rebelión popular) y desafiante al mismo tiempo. No se trata de
forzar la conexión, sino de encontrarla como dijimos, total o parcialmente, pero común en su objetivo
general.
En este sentido, creemos que hay que articular temáticas y no necesariamente metodología y teoría, que serán particular o particulares al abordaje que cada investigador o grupo de investigadores se plantee.
No pretender uniformar en ninguno de estos aspectos, sino articular o conectar por alguna de sus aristas.
Por último en lo que concierne a este módulo, queremos manifestar, que no siendo historiadores, no vamos a intervenir en el debate sobre el significado de ¨historia del pasado reciente¨, creemos que esto, insisto para quienes no somos historiadores, fue saldado en la presentación, aun desde puntos de vista no necesariamente homogeneos.
Presentación
sumaria de los marcos teórico-metodológicos de cada una de las investigaciones
que abordamos.
Nos proponemos generar discursos críticos a través
de la desnaturalización de las relaciones sociales dominantes, sin ubicarnos
como investigadores por encima de nuestros objetos de estudio, sino
entendiendo los múltiples vínculos dialécticos entre el qué y lo qué se indaga para situarnos
en el con.
Entendemos que sólo podemos contribuir a la
instalación de visiones alternativas a las hegemónicas, que es desde donde
estamos colocados en la investigación, dudando de ¨la verdad¨, y de una
interpretación de ¨la realidad¨ muchas veces maniquea y en interacción constante
e inevitable con el mundo que queremos investigar y al mismo tiempo transformar.
En este sentido hay una aproximación a la
investigación-acción.
Es decir, nuestra propuesta implica estudiar las
problemáticas sociales elegidas intentando racionalizar lo que se nos aparece
como irracional junto al compromiso político por el cambio social y la
modificación de las condiciones sociales que hacen plausible la producción y
reproducción de la pobreza, pero fundamentalmente de la desigualdad, la
dominación y explotación.
En el abstract envíado para este encuentro,
planteábamos que nuestro trabajo para el mismo, iba a centrarse en el tema:
Ärgentina: La crisis de hegemonía. Nuevas formas de organización de los
trabajadores (ocupados y desocupados) y territoriales.
En tal sentido, especificamos la temática de la
siguiente forma:
A partir de situar el contexto
de la crisis integral que ha sufrido el sistema de dominación en Argentina, con
manifestaciones en el plano económico, social, político y cultural, se procurará
esbozar algunas líneas de análisis sobre la actualidad de las formas recientes
de organización de los trabajadores ocupados y desocupados, y las reacciones del
aparato estatal y de las viejas formas organizativas sobre las
mismas.
A esos efectos se procurará
ubicar dos momentos:
a)
El gradual incremento de un
movimiento de resistencia que repercute en la aparición de renovadas formas de
lucha y de organización desde las clases subalternas, situable aproximadamente
en la última mitad de los años 90´.
b)
El auge alcanzado por ese
movimiento de las clases subalternas, en consonancia con la creciente expresión
en el campo político de la crisis del sistema de dominación, con emergente
máximo en 2001-2002, y los síntomas posteriores de
reflujo.
Con fuerte
anclaje en la realidad argentina, nuestra investigación parte de que interpretar
la realidad implica partir de los sentidos que los actores sociales le dan a sus
prácticas y lenguaje, y al mismo tiempo del posicionamiento epistemológico de
los investigadores, indagando sobre el sentido común, pero generando reflexión
crítica, utilizando diferentes estrategias de investigación complementarias.
Estrategias que incluye en mayo o menor medida, técnicas cualitativas y
cuantitativas de apoyo, como la de relevamiento de datos y reflexión teórica
autónoma.
Hemos constituído un grupo plural al interior de
FISYP, que aborda la temática propuesta desde distintos enfoques e intereses,
fundamentalmente desde la ciencia política y la sociología. Varios de ellos
trabajan específicamente alguno de los actores tenidos en consideración, otros
apuntan a la interpretación más totalizadora desde lo
económico-político-social-cultural.
Planteo de la
cuestión:
Tratar el tema
del desarrollo reciente de formas de organización de los trabajadores ocupados y
desocupados, en el marco de unmovimiento de resistencia que las impulsa, en
Argentina, requiere
contextualizarlo en las formas que ha tomado la confrontación de clases
en las últimas décadas, so pena de caer en exámenes impresionistas y demasiado
coyunturales, que pueden tender a sobreestimarlo o subvalorarlo.
En tal
sentido, señalamos que:
El mundo
unipolar, bajo el liderazgo político militar exclusivo de los E.E.U.U. se
convertiría en una impensada realidad a comienzos de los años 90’, marcando el
punto culminante de la ofensiva.
. La aparición de nuevas formas
organizativas y nuevos modos de lucha, demuestra en la práctica la vitalidad del
movimiento obrero. Es así y no con
afirmaciones principistas sobre la centralidad de la clase obrera, o con
estadísticas que demuestran que en el mundo sigue habiendo millones y millones
de obreros asalariados que se revierten las situaciones de reflujo sino con
pensamiento creativo sobre la organización y lucha de los trabajadores. En
Argentina, tanto los movimientos de trabajadores desocupados como la
recuperación de fábricas pueden encuadrarse en esa demostración de vitalidad que
contradiga el interés marcado del pensamiento dominante en crear la sensación de
pasividad y debilidad del movimiento obrero, alentando el sueño de que la
‘amenaza’ representada por los trabajadores en dirección al capital se disuelva
para siempre.
Módulo
3:
Presentación de las ponencias con los análisis y estudios anteriormente propuestos y que figuran en el programa de la reunión.
Esta breve presentación, como hemos formulado en el abstract no tiene el objetivo aun de fijar conclusiones, sino establecer algunas líneas de avance para el análisis crítico de los fenómenos estudiados.
Partimos de lasiguientes
premisas
- La existencia de una crisis hegemónica del bloque
dominante, que no es nueva, que se ha ido reciclando alternativamente, pero que
ha aparecido más claramente visible, en especial, a partir de las jornadas del
19 y 20 de diciembre de 2001.
- Situamos la crisis en el terreno del poder, del
poder político, aunque la consideramos parte de una crisis totalizadora,
económica, política, social, cultural, es decir, una crisis
globalizada,
- La ausencia real de una verdadera
alternativa política, que no desmerece los diversos espacios de ampliación de
participación político-social gestados y en gestación, sino que alude a la
insuficiencia de ellos en miras a la posibilidad de efectivización de cambios
profundos, rupturistas del sistema hegemónico.
A lo largo de los últimos años, se registró un
creciente desinterés de la masa del pueblo en la política, que en su expresión
institucional se fue traduciendo en el aumento de las abstenciones en las
elecciones, o en el voto en blanco o impugnable. Es que para las grandes
mayorías, la política, comenzó a aparecer como la cosa de ¨otros¨, de aquellos
que son considerados como ¨entendidos¨, o no, pero que la practican como una
profesión, y la concurrencia al acto electoral se fue visualizando como una costumbre
cotidiana de escaso significado ya que, cada vez es más claro, que el que vota
no elige, sino que meramente opta.
La culminación de este proceso, en la Argentina,
fueron las elecciones del 14 de octubre de 2001. Ellas expresaron uno de los más
fuertes repudios que conociéramos a la forma tradicional de política y
representación, aquella en la que en la práctica, el representante, se adueña
legalmente del mandato recibido, y lo usa ¨como si¨ se ocupara de los intereses de todos,
pero sólo ¨como sí¨....y en ocasiones ni siquiera ¨como
si¨.
El
hartazgo manifestado el 14 de octubre, culminó en las Jornadas del 19 y 20 de
diciembre de 2001. El levantamiento realmente popular, con un componente de
espontaneísmo, aunque obviamente no puramente espontáneo, novedoso e inédito,
logró que los individuos salieron a expresar su ¨no va más¨, solos o con sus
familias, los que se encontraron con los ¨otros¨, que como ellos concurrían
solos o con sus familias y se unían en la Plaza de Mayo, el ¨lugar¨ de lo
¨público¨, para reconocerse como pueblo.
De las jornadas
del 19 y 20, emergieron o se potenciaron las formas organizativas y de lucha
novedosas, que han avanzado en el sentido de la posibilidad de conformación de
nuevas identidades y representaciones sociales junto con las ya existentes a
diciembre de 2001, así: el surgimiento de las asambleas, el potenciamiento de
los movimientos piqueteros, el aumento y papel de las denominadas ¨fábricas
recuperadas¨, reconfiguraciones solidarias que permitieron avanzar en la
manifestación del conflicto y la protesta, y sobre todo, avanzar en la
organización. Han tenido en común enarbolar grados absolutos de ¨autonomía¨ y de
¨horizontalismo¨, manifestando en la mayoría de los casos, un total rechazo por
lo que denominan ¨lo político¨, en beneficio de mistificar como un absoluto el
valor de lo ¨social¨.
El
rechazo a la política profesionalizada y a las organizaciones verticales y
jerárquicas, lleva a veces a rechazar toda implicación con el Estado y con la
idea de ‘lucha por el poder’, corriendo el riesgo de impedir que los movimientos
se expandan del plano económico-corporativo hacia la lucha
política.
Las experiencias han
sido diferentes, los desarrollos cambiantes, lo ¨tradicional¨ desafiado, aunque
a veces se cuele por la ventana más de lo debido si lo que se quiere consolidar
es lo distinto, lo nuevo. Han tenido que
sortear
a veces con éxito, en ocasiones no,
intentos
de cooptación tanto desde alguna orgánica que terminó desvirtuando la esencia
como desde el aparato estatal que desde lo institucional trató de vaciarlos de
contenido.
Estas maniobras
resultaron particularmente destructivas en el caso de las asambleas. Algunas
quedaron en el camino o se dividieron fragmentándose, pero otras se
rearticularon, haciendo emerger nuevos centro coordinadores
zonales.
Las asambleas
fueron verdaderas creaciones de vecinos de diferentes orígenes, edades e
intereses se encontraron en pleno auge de la movilización para compartir un
espacio común de debate y ejecución de diversas iniciativas, con la voluntad de
resolver sus problemas en forma colectiva. Abordaron desde los temas más
locales, hasta los más generales, alcanzando a reclamar -a través de una
asamblea de asambleas nacional- una convención constituyente y el llamado
urgente a elecciones para la renovación de todos los cargos. De esta manera
rompieron con la apatía reinante, en busca de protagonismo en la constitución de
una alternativa para el país, que atravesaba una crisis económica y política muy
importante.
Comenzaron
a realizar otro tipo de iniciativas desde el barrio y en articulación con otros
movimientos, sobre todo de desocupados y de empresas recuperadas, así como
organizaciones locales. Intentaban intensificar la relación con otros sectores
del campo popular y a su vez responder a las necesidades de los vecinos, no solo
el problema inmediato de la alimentación sino que se extendían a la salud y la
educación. También pusieron en marcha numerosas iniciativas de tipo cultural,
festivales, talleres artísticos y literarios, revistas y boletines, jornadas
abiertas de debate, y también intentaron avanzar sobre emprendimientos
productivos colectivos. Las asambleas barriales, mientras el movimiento obrero
organizado parecía paralizado, pasaron a formar parte de los sectores más
movilizados del campo popular en conjunto con los movimientos de desocupados y
las empresas recuperadas, transmitiendo aires de optimismo y cambio en el
pueblo.
Desde el trabajo mediante formas de
participación democráticas desarrollan la posibilidad de construir espacio
público no estatal, pero ante todo político, recuperando la importancia de las
decisiones colectivas y el compromiso de realizar actividades más allá de la
individualidad, sobre las ideas de
concenso y autonomía. Retomando el debate del estado contra el avance del
mercado pero a partir del espacio público, desde la sociedad civil que intenta
organizarse. De esta manera se entremezclan lo político, lo social, lo estatal y
lo privado.
Hay quienes sólo han
intentado intelectualizar el surgimiento y funcionamiento de las asambleas
barriales. Si bien la relación dialéctica entre la teoría y la práctica es
imprescindible, ella deberá serlo en sentido positivo de construcción y no de
elaboraciones destinadas supuestamente a que todo vuelva a lo anterior, a la
considerada ¨normalidad¨.
Porque si bien es
cierto que las asambleas han disminuído en 2002, no somos partidarios de
aquellos que dicen: que las asambleas ¨ya fueron y ahora no son
representatativas¨. Evidentemente, no son lo mismo que al principio[2],
pero lo importante es que quedaron en la memoria y en la acción que recicló a
algunas de ellas, consolidó otras ocupando un espacio territorial propio, con un
importante nivel de espacio de socialización de conflictos, luchas, problemas,
organizándose en la solidaridad, tomando espacios institucionales públicos y
privados que estaban abandonados, convirtiéndolos en comedores para quienes
carecen de lo más elemental, en espacios escolares para ayudar a escolarizar,
lugars de producción y práctica culturales, de producción y de práctica
productiva, centros de reunión y debate.
En muchos casos,
también comenzaron a animarse con la discusión política que antes habían
pretendido eludir, recuperando la capacidad de poder pensar más allá de uno
mismo, vinculándose con otros movimientos y luchas.
En cuanto a los ya casi míticos ¨piqueteros¨, designación o nombre que ya queda corto o insuficiente por la multiplicación de actividades que abarcan, sin duda se constituyeron en la parte más activa de la sociedad que lucha por cambios. Pasaron de ser la organización de los que, desocupados por los efectos del sistema, peleaban, casi exclusivamente por la obtención de subsidios o planes de innumerables denominaciones y persistentemente insuficientes y magros, para constituirse en movilizadores de iniciativas que lleven a la obtención de ocupación y producción genuinos, generalmente de tipo cooperativo. Este posicionamiento está expresado sintéticamente en la autodenominación de ¨trabajadores desocupados¨, aparentemente contradictoria en sí misma, pero, sin embargo metáfora breve y suficientemente clara en significación: asumirse como y desde el ser trabajador aunque se esté desocupado, porque de esta desocupación el responsable no es el trabajador sino el sistema que le impide, le niega la posibilidad de ejercer, de utilizar su fuerza de trabajo. Es la revitalización de la mejor tradición obrera, oportuna en el panorama de por un lado, como dijimos, la Central de Trabajadores tradicional, devenida en empresaria, y por el otro lado una central alternativa: la CTA que incluyó la categoría de ¨trabajadores desocupados¨ a mediados de los ´90, pero que se ha ido desdibujando, no ha jugado un papel preponderante ni en las Jornadas del 19 y 20 ni después de ellas.
La táctica es la de la doble acción: producir posibilidades y exigir a las instituciones del Estado la asistencia mínima, que con carácter clientelista implementan desde el poder. Los ¨piqueteros¨, también cambiaron, dentro de un mapa de fragmentaciones asociadas a identidades tanto sociales como políticas partidarias, han sido los grupos más radicalizados, con más claras definiciones de izquierda, los que se presentan con un desarrollo más dinámico afianzándose en el espacio territorial, a la par que se han desdibujado y disminuído relativamente, aquellos ligados a propuestas más ambiguas[3].
También se sumaron a las nuevas experiencias, las así llamadas ¨empresas recuperadas¨, o apropiadas por sus trabajadores, que aportaron la resignificación del papel del trabajo y del capital, que ponen en cuestión la propiedad de las empresas, en la comprobación de que una cosa es necesitar inversión para producir y otra muy distinta es ¨necesitar¨ capitalistas. Porque la inversión es una cuestión de resolución económico-financiera y el capital es una relación social de dominación y explotación. Es la conciencia del valor del trabajo, de la posibilidad de producir y dirigir esa producción.
Durante el año 2002, se registraron de acuerdo a informaciones periodísticas, 16.965 acciones de lucha del más variado tipo lo que acompañó al desarrollo de la organización de los movimientos.
Sin embargo, la movilización comenzó un proceso de reflujo relacionado con cierto agotamiento respecto a la intensidad, habida cuenta de que es difícil mantenerse en auge y exaltación permanente. Generalmente a esos momentos siguen los de la mayor reflexión y organización. Lo hubo, pero no lo suficiente como para evitar el reflujo de la lucha. Por otra parte, se fue produciendo un proceso de recomposición gradual de la mellada ¨autoridad estatal¨y variados intentos de pacificación del conflicto, impulsado desde el poder político. En ello jugó un papel preponderante, la implementación de un mecanismo de asistencia social que aunque limitado, resultó eficaz en lo inmediato. También la toma de medidas dirigidas a ¨pacificar¨ a los sectores medios afectados por la confiscación de los depósitos bancarios.
De todo lo relatado,
lo que de ello se ha consolidado, apuesta a fundirse como herramientas de
espacios de democracia sustancial, a partir de tratar de ser ellos mismos
democráticos en su propio funcionamiento.
Sin embargo, hay que
señalar, que lo que contrasta hoy es el crecimiento de la movilización de los
sectores más golpeados por la crisis, su grado de organización y consolidación y
a la vez la fragmentación de estos espacios, tanto los sociales como los
políticos. Esta debilidad también contribuyó al reflujo del movimiento y se
traduce en dificultades a la hora de avanzar para producir los cambios
sustanciales que el pueblo, las clases subordinadas, necesitan
imperiosamente.
Forma parte también
de nuestro universo de análisis el proceso eleccionario que tuvo lugar en
Argentina durante el presente año y la recomposición de hegemonía por parte del
bloque dominante. Si bien es cierto que las jornadas del 19 y 20 de diciembre
operaron como aceleradores de la crisis del bloque dominante, lo golpearon
fuertemente, lo que de ellas surgió, sumado al movimiento ya existente, tanto
social como político, no alcanzó a plasmarse en alternativa política de
poder.
El bloque dominante
se reconfiguró como pudo, fragmentado, tras una ¨ley de lemas¨ encubierta,
apresurado en encontrar una ¨salida¨, antes de que pudiera ser desestabilizado y
afectada su ¨gobernabilidad¨. No olvidemos que el presidente Duhalde en una
ofensiva política, llama a elecciones después del asesinato de los jóvenes
¨piqueteros¨, Kostecky y Santillán el 26 de junio de 2002.
Las elecciones
expresaron una falta de correspondencia entre el grado de la movilización social
en calles y rutas y la expresión del voto, evidentemente emitido a favor de
alguna de las opciones del bloque dominante, o sea a los mismos que se había
pretendido excluir.
Esta falta de
correspondencia es justamente la expresión de la crisis política, de la crisis
de representación política, donde por un lado está lo que emerge como nuevo y no
da tregua a lo viejo, pero lo viejo sigue allí tratando de
recomponerse. Lo que queda también
en evidencia es la dicotomía, la falta de articulación de lo social y lo
político, el rechazo desde el movimiento social a lo político, al poder
político, que parte de una concepción basista que alimenta esa dicotomía y de
alguna manera, recluye al movimiento popular en el margen de lo social, sin que
todavía trascienda su resistencia y lucha al campo de lo
político.
Consignamos a continuación algunas consideraciones (no conclusiones), respecto a un trabajo de campo en el Movimiento de Trabajadores Desocupados de la zona de San Francisco Solano (Pvcia. de Bs.As.)
El MTD de Solano (Quilmes) que se origina a
mediados de 1997,se presenta como uno de los más significativos tanto a la hora
de llevar adelante sus acciones de lucha y protesta, como en el momento de
desplegar sus formas de organización territorial. Las propuestas de
autodeterminación y autogestión son características de este movimientos, el que
a su vez, mantienen relaciones con otras organizaciones integrando, la agrupación de Movimientos de
Trabajadores Desocupados Anibal Verón (MTDs Aníbal Verón) y la Coordinadora de
Organizaciones Populares Autónomas (COPA) en la que se vincula con
organizaciones campesinas como el MoCaSE, estudiantiles universitarias y
culturales.
La elección del lugar
para realizar el trabajo de oralidad y memoria se fundamenta en los siguientes elementos. 1) se trata de
una zona con gran actividad industrial y fabril que hoy se encuentra fuertemente
retraída (plástico, papelera, vidrio y metalurgia, sobre todo). 2) es un distrito con una alta densidad
demográfica y una alta composición obrera en su población. 3) allí han existido
y existen diversas organizaciones sindicales, barriales y sociales de gran
importancia y representatividad por su incidencia en la política local y
nacional, y que han tenido una significativa continuidad en el período
1960-2000.
Hoy
en día el MTD Solano está integrado por unas 700 personas divididas en seis
barrios.
A
su vez, se organizan en diferentes áreas, algunas de las cuales son:
administración, seguridad, relaciones políticas, capacitación, formación y
educación popular, salud, compras comunitarias, prensa, economía y talleres
productivos.
El
órgano máximo de decisión es la asamblea, la cual se desarrolla en diferentes
instancias. En cada barrio se reúne periódicamente una Asamblea de todos los
miembros del MTD que toma las decisiones y designa algunos delegados para que
lleven las resoluciones a la mesa general. Esta mesa general está integrada por
los delegados y delegadas de cada barrio y por los delegados de las áreas de
trabajo.
Además,
en cada barrio funciona una mesa barrial que integra a los delegados de la
asamblea del barrio y a los delegados de las áreas y los grupos de trabajo de la
zona.
Algunos
de los talleres productivos que se encuentran funcionando son: panadería, huerta
integral, artesanías, de oficio, educación popular, salud, alimentos, entre
otros.
Además
de la frase general que encabeza los escritos y banderas del Movimiento
(trabajo, dignidad y cambio social), existe una terna de principios
organizativos que incluye la autonomía, la horizontalidad y la democracia
directa.
Es
constante la referencia a líneas políticas y prácticas de otros movimientos
sociales de América Latina como el MST de Brasil o los zapatistas
mexicanos.
Como
ya explicamos, el MTD de Solano integra el grupo de MTDs "Aníbal Verón" junto a
otros 15 MTDs del Gran Buenos Aires y Río Negro.
Las
relaciones del MTD Solano con el estado son de diversa índole. En una rápida
mirada, podemos distinguir tres tipos de vínculos. El que se establece a partir
de los planes sociales (actualmente el más importante es el Plan Jefes y Jefas
de Hogar) que se produce sobre todo con el gobierno nacional, aunque también
tienen intervención el provincial y el municipal. El represivo que se manifiesta
sobre todo en las acciones directas y medidas de lucha (cortes de ruta), pero
que también es sufrido en forma cotidiana por los integrantes del MTD más
reconocidos en sus barrios. El más clientelar que plantean las redes
asistenciales del municipio que actúan basados en el control territorial de los
"punteros" del Partido Justicialista (dirigentes barriales con fuerte arraigo y
conocimiento local).
[1] Reiteramos el hoy, porque no es algo nuevo, es inherente al capitalismo, pero lo que nos interesa es salir de la generalidad y ver como todo eso se expresa actualmente.
[2]
- El desarrollo de los movimientos, su
masividad, expresión más combativa, están relacionados con la situación social
general. Por lo tanto, resultan naturales sus altibajos, sobre todo si los
relacionamos con la recomposición de hegemonía de la clase dominante a la cual
nos referiremos luego.
[3] - Como por ejemplo, la FTV perteneciente a la CTA e
impuesta como la representación territorial de
CTA.